Super Mario 3D Land

Mario llegó a Nintendo 3DS cuando yo planeaba mi marcha. No fui paciente con este sistema, lo vendí por diversas razones que ya expliqué en el pasado, no hace falta volver a repetirlo. Ahora, en la gran pantalla de New 2DS XL y sin echar de menos la característica más llamativa de la consola original, puedo afirmar que éste no es el mejor plataformas que he jugado, pero sí es uno de los mejores juegos portátiles de mi vida.

Al iniciar la partida me vinieron a la mente algunas impresiones negativas, recordé comentarios leídos tiempo atrás en un par de foros. Durante unos minutos resonaron entorpeciendo mi propio juicio, tuve que avanzar varios niveles para dejarlos atrás, empezar a sentir y ponerle palabras a mi propia experiencia. No soy quien para restarle importancia a las opiniones de otros, pero pienso que éste es el primer juego de 3DS por el que merece la pena el sistema, no se me ocurre un título mejor con el que estrenarla. Super Mario 3D Land le da sentido a esta consola, recupera ese vínculo tan íntimo y mágico que sólo una portátil proporciona, el lazo invisible entre un niño y su pequeño juguete. Ahora bien, si estás cargado de  prejuicios, te lo pasas mejor discutiendo que jugando y estás harto de Mario, no espero que veas lo mismo que yo.

Koichi Hayashida, director de 3D Land, mencionó en 2011 que desde el principio quisieron crear un juego muy accesible, lo que les llevó en seguida a considerar qué tipo de cámara usar e incluso el tamaño adecuado para los personajes. El aspecto general de este juego es peculiar, se distancia de otros Mario tridimensionales con ángulos y distancias no muy comunes. Nada de esto es debido a limitaciones puramente técnicas, si en ocasiones -no siempre- la cámara sigue tan de cerca a Mario, es para ayudarnos a controlarlo mejor y tener una idea clara de dónde vamos a aterrizar, un diseño más bien consecuencia de la pequeña pantalla de la primera 3DS. No es que no lo intentaran, pero después de probar Super Mario Galaxy 2 en una reducida pantalla, notaron que no se jugaba bien con un Mario que parecía una mota de polvo, el camino a seguir debía ser diferente.

Durante el maravilloso periplo que ha sido ir descubriendo sus niveles, me he encontrado con un juego que en todo momento me era muy familiar. Tanto Super Mario 64, como Galaxy y las entregas 2D, están aquí inmortalizadas, hay algo de todos ellos, ya sea una casa fantasma con sus pequeñas sorpresas, las banderillas al final del nivel, el traje de mapache o una cámara que a veces se coloca en un lateral, recordándonos que décadas atrás Mario se desplazaba únicamente de izquierda a derecha. Super Mario 3D Land es un videojuego dinámico, constantemente te está ofreciendo el mejor plano posible para el segmento en el que te encuentras, y lo hace perfectamente. Si caes, no será por culpa de la cámara automática, ni siquiera abusa ocultándonos fuera de plano las monedas gigantes heredadas de New Super Mario Bros. Te enseña lo suficiente para ver lo que tienes que ver y encontrar lo que tienes que encontrar, siempre enfoca en la dirección adecuada.

Me habría gustado disponer de un mapa al estilo Super Mario World, un plano detallado en el que todo encaje a la perfección. Aunque no sea el propósito del juego, ese tipo de elementos le dan un sentido de aventura y progresión muy especial, ver el caminito que has recorrido hasta llegar al punto actual te hace sentir bien, sobre todo cuando revisas esos lugares que has odiado y no tendrás que visitar más. Recuerdo un mapa muy simplificado en New Super Mario Bros. (DS), pero aquí ya ni eso: Mario avanza por una línea blanca en la que aparece una representación gráfica en miniatura de cada nivel. La razón está clara, en Super Mario 3D Land no hay una temática concreta por cada uno de los 8 mundos, sino un revoltijo de niveles sin conexión entre ellos.

¿Y cómo son los niveles? Pues son una monada, un parque de juegos en miniatura para que Mario corra sin descanso del punto A al punto B, muy directos. Estamos ante un plataformas puro al que no le importa si sus niveles tienen algún tipo de lógica, o si su cámara no representa lo tú crees que debería ser un Mario en 3D. Salvando las distancias, podría compararse por momentos con aquellos niveles secretos de Sunshine, y por eso me lo he pasado tan bien. Saltos, plataformas móviles, saltos, plataformas giratorias, alguna zona acuática (nada tediosa) y más saltos, en uno de los juegos más bonitos de 3DS. Colorido insuperable, diseños similares a los vistos en Super Mario Galaxy (también efectos gráficos) y una jugabilidad perfecta.

Si juegas en una pantalla sin 3D, no te preocupes porque salvo el valor cosmético añadido, por mucho que se busquen escenas interesantes en las que el volumen llama mucho la atención, no afecta en ningún momento al disfrute general de 3D Land.

Por su moderada dificultad y pequeños niveles, las primeras horas de partida serán un agradable paseo para la mayoría de jugadores. Además, si alguien con poca habilidad muere demasiadas veces, el juego le ayudará a seguir adelante, por lo que solamente tendrá que insistir un poco más hasta conseguir su objetivo. Los más experimentados, si son capaces de jugar con una mentalidad positiva, también acabarán recibiendo su recompensa, aunque supongo que a estas alturas todo el mundo sabe en qué consiste. Moraleja: no critiques a un videojuego por no ser lo que tú quieres que sea. Abre tu cuadriculada mente, acepta otras formas de jugar y disfruta.

Tengo ya 33 años y quiero darle las gracias a Nintendo por seguir fabricando juguetes como éste, el juego con el que me habría gustado estrenar 3DS. Me ha recordado a todos los Mario que he jugado anteriormente, pero en realidad no hay ningún Mario como éste. Actualizaré esta opinión en el futuro con imágenes y alguna cosa que haya podido olvidar, todavía estoy completando todos los niveles al 100%.

Actualización (27/12/2017): ya he terminado todos los niveles principales recuperando en cada uno las tres monedas gigantes. Salvo momentos puntuales la dificultad ha sido baja para mí, supongo que tirando a moderada para aquellos menos acostumbrados a las plataformas. Los niveles especiales, aunque igual de cortos, suponen una pequeña revolución. No son comparables a Super Meat Boy o VVVVVV, pero me han hecho perder incontables vidas. Ahí está la gracia de Super Mario 3D Land, en esa recompensa que tarda un poco en llegar y los impacientes pasan por alto.

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