Mis juegos favoritos de Game Gear

La portátil de SEGA era muy grande, en todos los sentidos. Más que de bolsillo era una consola de mochila, y la velocidad a la que se zampaba las pilas le restaba varios puntos en cuanto a portabilidad, pero la podías llevar siempre contigo, ideal para jugar en cualquier habitación de casa y acompañarte en aburridos compromisos familiares noche y día. Una impresionante pieza de hardware con pantalla retroiluminada y las entrañas de una Master System en la palma de tus dos manos. Flipante se mire por donde se mire.

Muchos sitios se dedican a recopilar los cinco, diez o veinte mejores juegos de cada consola, captando la atención de aquellos curiosos que sin esfuerzo quieren saber rápidamente a qué jugar o qué comprar. ¿Cuál es el problema? En realidad no lo hay, pero en el 90% de los casos se están recomendando los mismos supuestos títulos estrella, las mismas supuestas joyas ocultas y las mismas supuestas rarezas. Incluso gente que no los jugó ni piensa jugarlos, se dedica en cuerpo y alma a publicar vídeos sobre esos juegos a los que todo el mundo debe jugar. Absurdo.

Que quede bien claro: esto no es un listado de los grandes éxitos de este sistema, ni lo más valioso en el mercado moderno. Es más, no creo necesario decirlo, pero lo voy a hacer: no tenéis que jugar a todo lo que yo juego para ser reconocidos como maestros absolutos de estas máquinas. Amigos míos, estos solamente son algunos juegos que disfruté como un enano siendo un chavalín, y otros descubiertos con el paso del tiempo, gracias a internet, emuladores y romsets caídos del cielo, títulos que en mi opinión van de muy decentes a extraordinarios. Y por supuesto, me encantará conocer los vuestros, sean valorados como buenos o malos por el resto del mundo, ¡nos da igual!

 

 

Prince of Persia

Me invade la nostalgia cada vez que pienso en Prince of Persia, uno de los primeros juegos de ordenador que probé. Una relación que se mantuvo en pausa hasta que pude jugarlo de principio a fin en mi Game Gear. Me levantaba temprano los fines de semana, desayunaba y me ponía a dibujar mis mapas para avanzar, tardé semanas en acabarlo. Soberbio diseño de niveles, trampas y plataformas que formaban un laberinto descomunal, me abrumaba de niño. Las animaciones eran increíbles, el pequeño príncipe se movía con agilidad, podía caminar, correr, saltar y trepar con una naturalidad pasmosa, y es que, muchos años después, supimos (al menos yo) que Jordan Mechner, creador de Prince of Persia, había dibujado todas esas animaciones después de grabar en vídeo a su hermano y estudiar cada fotograma.

En fin, un clásico entre los clásicos que incluso personas que no se interesan por los videojuegos, o que dejaron de jugar hace mucho tiempo, todavía siguen recordando con cariño. Y esta versión es fantástica, la jugué con pasión y una intensidad irrepetibles, ¡vivan las consolas portátiles, son el mejor juguete del mundo!

 

Shinobi 2

En el año 94, teniendo en casa una recién estrenada Super Nintendo, descubrí paseando con mis padres la hoy conocidísima tienda Sai Maya de Barcelona. Estaban dispuestos a comprarme un juego, pero nunca se esperaron que con esa barbaridad de máquina nuevecita, elegiría un cartucho de Game Gear. Sonaba ridículo, sí. Mi decisión les cogió por sorpresa, pero es que Shinobi 2 había quedado grabado en mi memoria como uno de los alquileres más impactantes, me parecía un milagro volverme a topar con él. Cuando un juego desaparecía de las tiendas, lo mejor que podías hacer era olvidarte de él, y más siendo un niño sin la posibilidad de recorrer la ciudad. No había vuelto a ver un Shinobi 2 en varios años, tenía que ir contracorriente, necesitaba comprarlo.

Aunque nadie podía comprenderme, hoy en día Shinobi 2 The Silent Fury, o GG Shinobi Segunda parte, es reconocido entre los grandes de Game Gear por sus gráficos, gran mezcla entre plataformas y acción, perfecta respuesta y, sobre todo, por el diseño de sus niveles. Puedes campar a tus anchas por todos ellos (a excepción del último), e incluso volver en otro momento para completarlos, porque a medida que rescatamos a los hermanos de Joe (el ninja principal de la saga Shinobi), cada uno de ellos formará parte del plantel de personajes seleccionables. Las nuevas habilidades de cada ninja nos darán acceso a esas pequeñas zonas inexploradas que fuimos dejando atrás. Un portento que lo tiene todo, de lo mejor que jugué en Game Gear, una maravilla.

 

Batman Returns

Y paso a un juego muy similar en desarrollo a Shinobi, aunque carece de la brillantez, posibilidades y ese backtracking que tanto nos gustaba de chavales. Pero en esencia, misma mecánica de acción y plataformas característica de la época. No lo considero uno de los más importantes, pero este listado no va de eso, sino de mis favoritos, y éste lo es.

Conté hace unos años que mi Mega Drive vino en un pack junto a Sonic, pero el primer juego que compré, fue Batman. Con Game Gear más de lo mismo, vino con Columns pero la estrené con este Batman Returns inspirado en la película del mismo nombre. Digo inspirado porque ya sabéis que se tomaban todas las libertades del mundo y más, pero era Batman y me recordaba a su última película. Muy sencillo, muy corto (prácticamente lo terminé en el viaje de vuelta a casa), pero muy bien realizado y molón como él solo, ¿habéis visto qué andares, cómo impone su ley?

Para mí, el aspecto más importante era su control perfecto. Podías colgarte de farolas y plataformas superiores con mucha facilidad, el escenario te pertenecía de verdad, saltar por allí, colgarte de más allá, balancearte… una gozada. En aquella época, un sistema de control así era toda una virguería, sorprendía porque no estábamos acostumbrados a tanta libertad sin obstáculos. Cada nivel te permitía escoger dos rutas, fácil o difícil, pero esto no alargaba la vida del juego, la ruta más complicada solo era un poco más complicada. Pero salvo por su escasa longevidad cumplía en todos los apartados, muy buenos gráficos, buenas melodías, control preciso y la genial estupidez de llamar al batmóvil como arma especial. Adoro este juego.

 

Woody Pop

Otro alquiler inolvidable que me dio mucha pena tener que devolver, aunque éste al final no llegué a comprarlo. Woody Pop es un clon de Arkanoid, y éste a su vez era una versión modernizada de Breakout, un antiquísimo juego de Atari del 76. Es muy sencillito, debemos destruir todos los bloques que hay en pantalla haciendo rebotar la esfera de un lado a otro; van saliendo potenciadores, unos facilitan la tarea, otros la complican un poco y otros nos volverán locos. Al final de cada nivel se pueden tomar varias salidas, así cada partida puede variar un poco según el camino que tomemos (solo un poco porque la mayoría de los 50 niveles son un calco). Muy buen entretenimiento portátil que hoy sabe a poco, pero no estaba nada mal.

 

Sonic

Grande entre los grandes, Sonic supuso una de las mayores revoluciones dentro de SEGA. Mucho más que un videojuego, el nacimiento de un icono, una marca, una nueva imagen más agresiva con la que llegarían a jugadores de todo el mundo. Cuando hablamos de la primera entrega del erizo azul, es inevitable no pensar en velocidades de vértigo y múltiples planos de scroll, Sonic y Mega Drive estaban hechos uno para el otro, el plan perfecto. Pero todos los suertudos que primero tuvimos una Master System antes de dar el salto a los 16 Bits, disfrutamos de un juego de Sonic completamente distinto al de Mega Drive.

Distinto pero igual de bueno, porque el mundo de Sonic en 8 Bits posee ritmo y estilo únicos, un sello de identidad propio. Sí, todo se debe a las limitaciones técnicas de Master System y Game Gear, no podían repetir el mismo juego enorme y frenético de Mega Drive, pero cuidadín con olvidarse de él, es un plataformas clásico muy variado con un montón de saltos y dificultad muy bien ajustada. Hoy lo termino sin problemas, pero fases como la del puente (con scroll automático) o la jungla, me costaron muchas vidas siendo un niño, me hicieron mejor jugador. A principio de los 90, tener un juego de esta calidad en una consola portátil era tremendo.

 

FIFA

La inclusión de FIFA no es un error. Hace muchos, muchos años, a mí me gustaba el fútbol. Un lunes, al llegar al colegio, le dije a mi amigo Víctor que acababa de alquilar el mejor juego de fútbol del mundo, una novedad recién salida del horno, llevaba días en el mercado. ¿Sabéis qué me dijo? Que él también había alquilado un juego de fútbol como ninguno. No sé si se acordará, pero yo sí, me resultó muy curioso que hubiéramos alquilado el mismo juego al mismo tiempo.

FIFA en Mega Drive era fascinante, el acercamiento más verosímil al deporte rey hasta la fecha, como presenciar un partido desde la grada. Todos esos muñequitos con montones de animaciones corriendo a por el balón, la infinidad de jugadas, licencia de la FIFA… ¡qué locura! Era el simulador total, y en Game Gear podías jugarlo donde quisieras gracias a esta versión magnífica. Mi pasión por FIFA duró aproximadamente un año, en Super Nintendo se estaba cociendo un plato muy suculento, pero hasta entonces la propuesta de EA resultaba muy emocionante.

 

Columns

Nunca me hizo mucha gracia que Columns viniera junto a mi Game Gear, hubiera preferido Sonic o Monaco Grand Prix, pero era un niño agradecido y traté de entender cómo se jugaba sin poner mala cara. Además, ya me lo estaba viendo venir, pronto mi madre y mi tía querrían coger prestada mi nueva maquinita para jugar a esto… En fin, las primeras partidas fueron un suplicio, muy aburridas y estresantes, no sabía cómo unir correctamente las figuras, era demasiado tedioso. Pero en pocas semanas, Columns se había convertido en un placer, ese juego al que recurres cuando quieres echar una partida pero no tienes títulos nuevos. Por la cantidad de ratos muertos que ocupó, aunque prefiero juegos de puzzle más parecidos a Tetris o Puyo Puyo, no puede faltar en mi lista de favoritos.

 

Micro Machines

Otra versión reducida de un juego que también estaba en Mega Drive (por estar, estaba hasta en la sopa), y de nuevo el resultado es excelente. En más de una ocasión he hablado de Micro Machines como mi mejor juego de Game Gear. No lo sé, debe de andar cerca. Lo que sí puedo asegurar, es que nunca tuve un cartucho más divertido y jugable en esta consola, si hubiera contador de horas jugadas seguro que marcaría cientos. Podría haberlo comprado en Mega Drive, pero éste lo necesitaba en portátil, llevarlo siempre conmigo, era perfecto. Un montón de circuitos por entornos tan cotidianos como una mesa llena de fruta y cereales, el suelo de un taller con herramientas, manchas de aceite y pegamento; me encantaban los niveles de bonus con el Monster Truck evitando piedras y charcos.

A pesar de la proeza que representaban muchas de las conversiones que Game Gear recibió, en algunos casos esos títulos solamente desplegaban su verdadero potencial en Mega Drive. Pero con Micro Machines la sensación era distinta, había nacido para ser portátil. Qué juego, todo lo que podía desear y el inicio de mi adoración por Codemasters, compañía a la que seguí con gran entusiasmo en los años 90.

Artículo en constante evolución. Seguiré añadiendo juegos y espero vuestros favoritos también, ¡hasta pronto

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