La importancia de las poleas

Muchas veces, al analizar las paredes verticales de una impresión 3D, observamos que no son todo lo lisas que nos gustaría. Debido a cómo están construidas nuestras máquinas, es un pequeño inconveniente con el que hay que convivir, es parte de su naturaleza. Pero, eso no significa que no podamos hacer algunas cosas por minimizar esos defectos.

Cientos de veces habréis escuchado el término Z wobble, referido a ese tambaleo de las varillas o husillos del eje Z, que causan excentricidades en su rotación cuando no son completamente rectos. Pero las paredes demasiado irregulares también pueden ser causadas por otras razones, como por un problema de los acoples que unen las varillas a los motores, también de unos rodamientos que no se deslizan correctamente y, por supuesto, también debido a unas poleas mal montadas, mal impresas o una combinación de ambas.

La polea es un elemento de nuestras máquinas al que no se le da demasiado valor. Creo que toda máquina o kit, cuando se monta por primera vez, debería incluir poleas metálicas. Y una vez esa máquina funciona perfectamente y está bien calibrada, uno ya puede fabricarse todas las poleas de plástico que quiera, pero de inicio, un conjunto de poleas metálicas me parece la mejor opción.

Cuando se construyen paredes lisas, el factor más importante es la ‘repetibilidad’, la capacidad de tu máquina para volver a pasar una y otra vez por el mismo punto exacto sin variaciones, ni un poquito más a la derecha, ni un poquito más a la izquierda, justo en el mismo punto. ¿Quién se encarga de mover el extrusor y la cama de un lado a otro en mi impresora? Unos motores que transmiten su rotación gracias a un conjunto de poleas y una correa. Si la superficie de la polea es demasiado irregular, y para colmo las correas no quedan bien alineadas, la máquina no será capaz de repetir una y otra vez el mismo movimiento sin cambios, quedando unas capas del objeto desplazadas respecto a otras.

Recuerda, una polea no ha de tambalearse, de hecho, no debería observarse ningún tipo de movimiento que no sea rotatorio. Y la correa debe estar lo mejor alineada posible, tampoco debe percibirse en ella ningún movimiento extraño, debe permanecer siempre en el mismo sitio, no puede subir, bajar, ni torcerse por tocar con las guías (laterales) de la polea.

Además de la comprobación visual mientras la máquina imprime, puedes hacer una prueba que suele indicar una mala alineación o polea problemática. Con la impresora apagada, y suponiendo que los rodamientos lineales estén bien, prueba a desplazar la cama y extrusor varias veces desde su origen hasta el final del recorrido. Deberías notar un desplazamiento firme, suave y continuado. Si percibes puntos en los que debes aumentar sutilmente la fuerza que ejerces, probablemente haya por ahí una polea que no está girando bien y una correa que choca con sus laterales.

Alinear bien las correas es trabajo tuyo, pero en cuanto a poleas, yo recomiendo unas de metal. Sé que el presupuesto manda, pero son tan baratas que no supondrá ningún cambio en tu economía. Yo he pedido varias en la siguiente dirección (no recibo ninguna comisión):

https://www.banggood.com/16T20T-GT2-Aluminum-Timing-Drive-Pulley-For-DIY-3D-Printer-WithWithout-Tooth-p-1099142.html

Hasta pronto.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.